Ciudad de México 4 de septiembre._ El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) presentó su Tercer Informe de Gobierno, una verdadera rendición de cuentas al pueblo mexicano.

Lejos quedó la época del llamado “día del presidente” que existió durante los gobiernos priistas.

El primero en dar un informe de gobierno fue el General Guadalupe Victoria, quien rindió cuentas ante el Congreso el 1 de enero de 1825.

Más tarde se estableció en ´la Constitución que: “A la apertura de sesiones del Congreso asistirá el Presidente de la Unión y pronunciará un discurso en que manifieste el estado que guarda el país”.

El besamanos priista

Con los gobiernos priistas, más allá de informar el estado que guardaba el país, se instauró de facto lo que muchos llamaron “día del presidente”.

Las calles rebosaban de “alegría”, colorido y mítines multitudinarios en apoyo a los priistas en turno y especialmente al presidente.

Con los años, se creó todo un protocolo. Al llegar a recinto parlamentario, recibían al presidente con vítores, aplausos y porras.

Primero el presidente leía su Informe; en primera fila se ubicaban los miembros del gabinete; y luego venía la “respuesta” al informe por parte del presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, siempre con elogios de por medio.

Invariablemente los discursos eran muy largos y constantemente interrumpidos por aplausos y manifestaciones de apoyo incondicional.

Rendición de cuentas

Finalmente, el presidente de la Mesa Directiva alababa lo expuesto. Después de la ceremonia uno por uno, los funcionarios de los tres niveles de gobierno saludaban de mano al presidente. El gesto se conocía como «besamanos».

Al salir del recinto, volvían los vítores, aplausos y porras. Era tan importante el día, que estaba establecido como asueto.

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